Por Sergio Augusto
Sánchez
Doppelgänger es un
vocablo alemán para definir el doble fantasmagórico de una persona viva. Doble
andante, el que camina al lado.
Me inscribí en la Universdad en un diplomado que ofrece el
Departamento de Lingüística. Tres horas de lunes a jueves por 10 semanas. Una
vez más deposité mi confianza en la educación. He aprendido cosas, pero lo más
interesante ha sido estar ahí, observando. Las clases se imparten en el
edificio de Sociología. Ese simple hecho parece abrir una suerte de portal a
otra dimensión. Nuevamente veo refutadas los valores de tiempo y espacio. A
veces creo que el diplomado, entero, está en mi imaginación.
El edificio de Sociología está lleno de gente que quiso o
pretende ser hippie. Hippies de corazón o por lo menos de pose: mochilas
bordadas; ponchos, zarapes, y ruanas; sombreros y gorros; y un fuerte olor a
marihuana que seguro ha permanecido en el ambiente desde tiempos de Camilo
Torres.
Las sesiones tienen buen ritmo aunque a veces el sueño hace
estragos en los presentes. A la mitad de cada sesión, la pisca de la vareta
impregna todo y la clase se relaja. En ocasiones se escuchan gemidos, en
segundo plano, que distraen la atención de algunos de los asistentes.
—Es una
foca.
—Suena como cuando arrastran una mesa o una silla.
—Claro, como cuando se arrastra una mesa o una silla por estar tirando sobre o apoyado en ellas…
—Suena como cuando arrastran una mesa o una silla.
—Claro, como cuando se arrastra una mesa o una silla por estar tirando sobre o apoyado en ellas…
(«Es una foca». La imagen es tierna, una foca extraviada en
los pasillos de la universidad, aullando porque el porro le pegó mal).
Carl Sagan decía que todos somos primos y lo explicó
claramente en sus programas y escritos. De modo que no debería estar tan
sorprendido por las similitudes, pero en mi salón de clase están los dobles de
personas que ya conozco, y algunos nombres y personalidades de otros
participantes de esa sitcom que es la
vida.
Me explico:
Hay una Marta Moreno que no se parece en nada a
mi tía (su tocaya), pero es el vivo retrato de mi amiga Juana, con 27 años más,
claro. Mi amiga Lina está reencarnada en una antropóloga que calza 6 y tiene
ojos verdes, y hay una Lina que no se parece a nadie que hubiera conocido
antes. Mi amigo Mauricio se llama Javier y no es blanco como la leche, es su
versión más afro. Hay un tipo que parece un hermano perdido de mi amigo Álex y
mi primo Camilo está en su versión femenina, una mujer que vive en La
Candelaria, como él cuando estudiaba Bellas Artes en Bogotá.
Estos meses de diplomado me han dado tiempo para pensar. Si encuentro a mi doppelgänger estoy preparado. Me haré su amigo, y si lleva una mejor vida que yo, le mataré y usurparé su identidad. O no, a veces creo que de mis yoes posibles, soy el que ha corrido con la mejor de las suertes. Además, ¿quién les puede asegurar que no he seguido este plan con anterioridad?




Al parecer la "vareta" ya hizo estragos y andamos medio paranoicos :) Sin embargo, muy amena la lectura... sobretodo el comentario de la foca :D
ResponderEliminarjajajaja el univeso paralelo de las focas chirriadas
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