Por Sergio Augusto Sánchez*
Mi ciudad está situada junto al
mar. Algunos dicen que es un pueblo, yo siempre la consideré mi ciudad. Hay
perros que ladran a los carros; carteros que se equivocan cuando entregan
cartas de amor pero que nunca fallan al llevar una factura; un parque donde
corre la brisa por las tardes; un cura; varias profesoras de escuela; niñas que comen
helados y no se saben sentar cuando usan falda; un payaso; vendedores de
globos; policías; un borracho y un bobo (en mi ciudad son hermanos); y ancianos
que compran lotería, entre muchas otras gentes. El cielo es bastante
azul, cuando hace frío hiela y cuando el sol calienta hace un calor infernal.
Alguna vez dijo el poeta que “una ciudad donde llueve y hace sol está
condenada”, sin embargo cuando eso pasa miro el arcoíris y no parece que
anuncie la destrucción de aquella urbe.
(extraída de http://globalhighered.wordpress.com)
